Tecnología e innovación para la ciudad

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La ciudad está compuesta por un complejo de sistemas interrelacionados, basados todos ellos en el uso de la tecnología. La infraestructura de
construcción, transporte y servicios requiere insumos que permitan desarrollar industrias nacionales. La planificación del desarrollo de las ciudades debe considerar y aprovechar la tecnología y la innovación. Ambas son claves para lograr la mayor eficiencia en el desarrollo de la
infraestructura y los servicios públicos. Mediante la innovación se crean nuevas soluciones a los problemas, más efectivas, estimulando la creatividad de los ciudadanos, el emprendimiento, el empleo de calidad y la creación de empresas de base tecnológica.

Gran parte de las inversiones necesarias en la ciudad, para su desarrollo armónico y sustentable, están destinadas a la adquisición e implementación de tecnología. Para el desarrollo de toda la infraestructura: vivienda, trasporte y servicios, se deberán aprovechar al máximo los conocimientos y capacidades de la ingeniería nacional. La concertación entre actores y organizaciones responsables de los distintos sistemas es imprescindible. Mediante la innovación social, las comunidades y las autoridades
locales deberán monitorear y controlar el eficiente uso de los recursos y la solución de los problemas, siguiendo las especificaciones y normas técnicas preparadas por los organismos técnicos de mayor nivel.

Actualmente, mediante el uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC), se puede innovar y mejorar radicalmente el manejo de información de la ciudad y la relación del ciudadano con las infraestructuras y organizaciones que manejan los servicios públicos, a través del gobierno electrónico. Debería aprovecharse la ingeniería
local, además de la capacidad y conocimientos de las universidades para desarrollar sistemas inteligentes que faciliten a los ciudadanos sus tramitaciones con los distintos organismos del Estado. Estos desarrollos permiten controlar la movilidad y el transporte, el ahorro de energía,
la contabilización inteligente de los servicios públicos, entre otros.

Mediante el uso de la tecnología y la innovación se busca lograr ciudades sustentables e inteligentes, con ecodesarrollo y ecoeficiencia energética. Se trata de reducir las emisiones de efecto invernadero, el crecimiento urbano descontrolado, la mejora de los sistemas de trasporte urbano, la utilización prudente y la conservación de los recursos no renovables, la reducción del uso de la energía y el mejor manejo de los residuos. La ciudad inteligente está comprometida con su entorno, hace esfuerzos conscientes, con un
enfoque integral para que la infraestructura esté dotada de las soluciones tecnológicas más avanzadas para transformar el modus operandi esencial tradicional, con la finalidad de facilitar y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, y garantizar un desarrollo económico sustentable.

La tecnología relaciona íntimamente la gestión urbana con el desarrollo urbano, coordinando las políticas públicas con el desarrollo de la infraestructura y los servicios públicos. La ciudad inteligente integra todas las políticas públicas por medio de la tecnología

El presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción, Juan Andrés Sosa, explicó este jueves que la baja producción de las empresas básicas, cementeras y la devaluación que vive el país, mantiene al sector produciendo a 10% de su capacidad.

En el programa A Tiempo de Unión Radio, dijo: “Tenemos un diagnóstico del sector construcción que es realmente grave, tiene una paralización del orden del 90% de su capacidad de producción, eso es originado por varios factores, entre ellos la falta de productividad de las empresas públicas nacionalizadas, las siderúrgicas están al 10% de su capacidad”.

Sosa explicó que las empresas cementeras están al 40% de su capacidad, y a eso se suma que el sector construcción está afectado por las devaluaciones. “Hoy el banco más importante del país no puede prestar más de 10 mil millones de bolívares y con eso no se puede construir un edificio importante. A eso le agregas la cesta básica alimentaria alrededor de 575 mil bolívares y al venezolano no le alcanza para comprar viviendas” .

El empresario estima que luego de la Misión Vivienda, que se inició en el primer gobierno de Hugo Chávez, 30% de la población vivía en barriadas, ahora es 50%. “Las empresas en manos del Estado terminan siendo empresas quebradas ”.

Para mantenerse en actividad harán propuestas y se la llevarán a la sociedad civil, Colegio de Ingenieros, Colegio de Arquitectos y sindicatos para poder luego exigir al Estado lo necesario para el sector.

A su juicio la política de construcción de viviendas por parte del Gobierno no ha sido la más efectiva. Asegura que solo el 6% de la población ha sido beneficiada con los inmuebles. Además, gran parte de los números que muestra el Gobierno obedece a remodelaciones. “En lugar de ejecutar una vivienda por parte del Estado, le podías haber dado un subsidio directo a los venezolanos y haber repartido. Con lo que hizo el Estado una vivienda, el sector privado pudo haber hecho seis”.

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