Techos verdes podrían bajar temperatura hasta 3 grados

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Si uno de cada cinco edificios de Caracas adoptara un techo verde, la temperatura del valle podría disminuir entre 1 y 3 grados centígrados; explica Kristian Lund, de Yerbabuena Paisajismo Integral, grupo encargado de la instalación y el mantenimiento del primer techo verde ubicado en una oficina pública de la ciudad.

Desde que en marzo de 2013 se colocó una cubierta verde en la Biblioteca de Los Palos Grandes la temperatura en la sala de lectura Eugenio Montejo reporta disminuciones de entre 4 y 6 grados centígrados, mientras que en la parte externa el calor entre las zonas sembradas con plantas y el concreto del techo presenta diferencias de hasta 20 grados.

Lund aclara que un techo o cubierta verde no es igual que una jardinera pues el primero es un sistema de ingeniería que requiere evaluación y preparación de la superficie con materiales especiales (ver infografía) que garanticen su durabilidad y funcionalidad; la segunda es solo un espacio habilitado para siembra de plantas.

“Un metro cuadrado de techo verde genera oxígeno para una persona. También atrapa polvo, genera un efecto colchón cuando vienen las lluvias, mantiene interiores frescos en verano y cálidos en invierno ahorrando el consumo de energía”, detalla sobre un sistema que permite restablecer el balance en los ecosistemas urbanos.

Las estructuras se desarrollan muy tímidamente en Caracas -Lund ejecutará un proyecto en una casa de El Hatillo y otro en un edificio de Chacao en 2015- pero cuentan con normativas e incluso políticas de exoneración de impuestos en países como Argentina, Dinamarca y Alemania.

“Nuestro objetivo no fue solo paisajismo sino generar sostenibilidad y conciencia ciudadana”, precisa Rosa Virginia Urdaneta, gerente general de Cultura Chacao sobre la cubierta que se instaló en 124 metros cuadrados del techo de la biblioteca. La superficie está cubierta con plantas de pequeñas raíces y poco peso como lágrimas de Cristo, Acalifa wilkesiana verde y roja, garbancillos, barba de león y maní forrajero.

El mayor beneficio ha sido que la sala Eugenio Montejo no depende exclusivamente del aire acondicionado amén de la disminución de correntías de aguas de lluvia y la mejora visual desde los edificios.

Sobre filtraciones en la edificación, Urdaneta dice que sí ocurren pero no por causa de la cubierta sino por desgaste de las juntas entre las losas de concreto, y son abordadas de forma inmediata.

Reconoce que este año la sequía afectó mucho el verde del espacio por lo que desde hace dos meses realizan mantenimiento intensivo. “Ha sido fuerte porque las matas, aunque las regamos dos veces al día, han sufrido más el estrés térmico y hemos tenido que sustituir varias. Es parte del proceso pero lo clave aquí es el mantenimiento constante”.

Fuente: Tusmetros.com